¿Qué es la osteoartritis?

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La osteoartritis es una enfermedad de las articulaciones o coyunturas que afecta principalmente al cartílago. El cartílago es un tejido resbaladizo que cubre los extremos de los huesos en una articulación. El cartílago permite que los huesos se deslicen suavemente el uno contra el otro. También amortigua los golpes que se producen con el movimiento físico. Con la osteoartritis, la capa superior del cartílago se rompe y se desgasta. Como consecuencia, los huesos que antes estaban cubiertos por el cartílago empiezan a rozarse. La fricción causa dolor, hinchazón y pérdida de movimiento en la articulación. Con el tiempo, la articulación puede perder su aspecto normal. Además, pueden crecer espolones alrededor de la articulación. Algunos pedazos de hueso o de cartílago pueden desprenderse y quedar atrapados dentro del espacio que existe en la articulación lo que causa más dolor y daño. Las personas con osteoartritis a menudo tienen dolor en las articulaciones y limitación de movimiento. A diferencia de otras formas de artritis, la osteoartritis sólo afecta a las articulaciones y no a otros órganos internos. La artritis reumatoide, que es el segundo tipo de artritis más común, afecta a las articulaciones y a otras partes del cuerpo. La osteoartritis es el tipo de artritis más común. ¿Quién padece de osteoartritis? La osteoartritis ocurre a menudo en las personas de edad avanzada. Algunas personas jóvenes a veces tienen osteoartritis ante todo por lesiones en las articulaciones.

La osteoartrosis (OA) o artrosis es un grupo heterogéneo de patologías con manifestaciones clínicas similares y cambios patológicos y radiológicos comunes. La artrosis es el resultado de factores mecánicos y biológicos que desestabilizan el acoplamiento normal entre la degradación y la síntesis por los condrocitos de la matriz extracelular del cartílago articular y del hueso subcondral. La artrosis puede ser iniciada por múltiples factores entre los que se incluyen factores genéticos, ambientales, metabólicos y traumáticos.

Prevalencia

Se ha estimado que 1/3 de los individuos mayores de 35 años presentan algún signo de artrosis, con una prevalencia que aumenta con la edad. En la población general la prevalencia de la artrosis en cualquier articulación es del 24%. La artrosis de manos y rodillas es más común en mujeres, mientras que la prevalencia de la artrosis de cadera es similar en ambos sexos. Las mujeres de edades entre 70 y 89 años desarrollan artrosis de rodilla sintomática aproximadamente un 1% por año

Por lo general la osteoartritis aparece gradualmente, con el paso del tiempo. Puede ser causada por los siguientes factores de riesgo:

  • El sobrepeso
  • El envejecimiento
  • Las lesiones de las articulaciones
  • Los defectos en la formación de las articulaciones
  • Un defecto genético en el cartílago de la articulación
  • La fatiga de las articulaciones como consecuencia de ciertos trabajos o deportes.

Factores de riesgo

Dependiendo de la articulación afectada, los factores son distintos, y se puede diferenciar entre una susceptibilidad generalizada, como la edad, osteoporosis, herencia y sexo, y los factores locales de la articulación, como traumatismos, alteraciones anatómicas de la articulación y la ocupación laboral que tuviera el paciente.

Obesidad

Son numerosos los estudios que defienden la relación entre obesidad y artrosis de rodilla. Sin embargo, no se conocen todavía los mecanismos por los que la obesidad podría favorecer la aparición de artrosis. Existen al menos tres teorías: la hipótesis más aceptada es que el sobrepeso aumenta la presión realizada sobre una articulación, y esto puede inducir la rotura del cartílago, pero esta teoría no explicaría la probable relación entre obesidad y OA de manos.

Ocupación y actividad

Se ha demostrado, asimismo, la asociación de la artrosis de rodilla con el trabajo que exige prolongadas y repetidas flexiones de esta articulación.

Densidad mineral ósea

Se ha observado que los pacientes con mayor densidad mineral ósea tienen un riesgo más elevado de padecer artrosis. Por ello, se ha postulado que una masa ósea reducida puede incrementar la capacidad ósea de absorción de las vibraciones del hueso yuxtaarticular y proteger así al cartílago articular.

Sexo

No sólo su incidencia es mayor en la población femenina, sino que también es más intensa y afecta a más articulaciones. El patrón topográfico muestra diferencias, ya que en hombres es más frecuente la afectación de las metacarpofalángicas y la cadera, y en mujeres, las interfalángicas distales y las rodillas.

Edad

Se ha encontrado un marcado incremento en la frecuencia de artrosis grave en la edad avanzada. La correlación no es lineal, y el incremento es exponencial a partir de los 50 años. El mecanismo que provoca la asociación entre el envejecimiento y la artrosis es poco conocido. Entre los posibles factores, se incluyen pequeños cambios anatómicos de las articulaciones y alteraciones biomecánicas o bioquímicas en el cartílago articular que comprometen las propiedades mecánicas del cartílago.

Factores nutricionales

Existen pruebas de que los condrocitos producen diversos radicales de oxígeno y que el deterioro oxidativo puede ser relevante. Por este motivo se postula que moléculas antioxidantes, como las vitaminas C, E y D, son beneficiosas en la artrosis.

Dolor

El dolor es el síntoma más frecuente y se localiza en la articulación afectada. Inicialmente el dolor se desencadena con el uso de la articulación, mejorando con el reposo. A medida que progresa la enfermedad, el dolor es más continuo, apareciendo en reposo e incluso por la noche interfiriendo con el sueño. No existe siempre una correlación entre la intensidad del dolor y el grado de daño estructural articular; la correlación más estrecha es en la artrosis de cadera seguida de la rodilla, siendo peor en la mano y en las apófisis espinosas de la columna. El origen del dolor en los pacientes con artrosis es multifactorial, dependiendo tanto de estructuras articulares como periarticulares. Entre las causas del dolor están:

  • Incremento en la presión intraósea secundario a una obstrucción intravenosa.
  • Estiramiento periostal secundario a la formación de osteofitos.
  • Microfracturas subcondrales.
  • Hipertrofia sinovial que origina inflamación.
  • Distensión capsular, distensiones ligamentosas y contracturas musculares.

Rigidez articular

La rigidez es otro de los síntomas característicos de la artrosis; aparece después de un período de inactividad y puede existir también rigidez matutina. La duración de la rigidez es siempre corta en el tiempo, esto la diferencia de la rigidez de las enfermedades inflamatorias. En la artrosis de rodilla, por ejemplo, es menor de 30 minutos.

Incapacidad funcional

La incapacidad funcional es una consecuencia importante de la artrosis, hasta el punto de que es la principal causa de incapacidad en ancianos. Exploración física de la articulación artrósica La crepitación ósea al movimiento activo y pasivo de la articulación es un signo característico; se aprecia en todo el rango de movimiento de la articulación. Puede existir dolor con la presión a lo largo de toda la línea articular y periarticular. Es frecuente encontrarse una disminución del rango de movimiento articular. Puede encontrarse, en ocasiones, un incremento de temperatura en la articulación afectada con diversos grados de derrame articular. En los casos en los que la OA está muy avanzada, existe deformidad, aunque es infrecuente encontrar inestabilidad articular. En estadios avanzados puede existir atrofia muscular periarticular debido al desuso o a una inhibición refleja de la contracción muscular

La osteoartritis puede ocurrir en cualquier articulación. Ocurre más a menudo en las manos, las rodillas, las caderas y la columna. Las señales de alerta de la osteoartritis incluyen:

  • Rigidez en una articulación al levantarse de la cama o después de estar sentado por mucho tiempo
  • Hinchazón o sensibilidad al tacto en una o más articulaciones
  • Sensación de ruptura o el crujido de huesos rozando el uno contra el otro.

No existe una prueba específica para diagnosticar la osteoartritis. La mayoría de los médicos usan varios métodos para diagnosticar la enfermedad y eliminar la posibilidad de otros problemas, tales como:

  • Antecedentes médicos
  • Examen físico
  • Radiografías
  • Otras pruebas tales como análisis de sangre o exámenes del líquido de las articulaciones.

Los médicos a menudo combinan varios tratamientos que se ajustan a las necesidades, el estilo de vida y la salud del paciente. El tratamiento de la osteoartritis tiene cuatro objetivos principales:

  • Mejorar el funcionamiento de la articulación
  • Mantener un peso saludable
  • Controlar el dolor
  • Lograr un estilo de vida saludable.

El plan de tratamiento para la osteoartritis puede incluir:

  • Ejercicio
  • Control de peso
  • Descanso y cuidado de las articulaciones
  • Técnicas para controlar el dolor sin medicamentos
  • Medicamentos
  • Terapias complementarias y alternativas
  • Cirugía.

Opciones de tratamiento

Un buen programa de tratamiento puede ayudarle a disminuir el dolor y la rigidez de las articulaciones, a mejorar el movimiento de las mismas y a aumentar su capacidad para llevar a cabo actividades cotidianas. Se diseñará un plan exclusivamente para usted, el cual deberá incluir una combinación de terapia física y/u ocupacional, ejercicios aeróbicos suaves, control del peso, educación del paciente y medicamentos. Si estas medidas no producen resultados, podría darse consideración a la intervención quirúrgica.

Su programa de tratamiento dependerá de la severidad de su enfermedad, las articulaciones afectadas, el tipo de síntomas y otros problemas médicos. También se tendrá en cuenta su edad, ocupación y sus actividades cotidianas. Trabajará en colaboración con su médico y otros profesionales de la salud, tales como terapeutas físicos y ocupacionales, con el fin de garantizar que el programa se adapte a sus necesidades.

El papel de la actividad física

Una de las mejores cosas que puede hacer para su OA es sencillamente moverse. Pudiera parecer contradictorio, especialmente cuando le duele el cuerpo, pero moverse es verdaderamente la mejor medicina para el dolor. A diferencia de otras enfermedades, el ejercicio se considera parte del tratamiento para la OA, quizá la parte más efectiva del tratamiento, y no solo una forma de lidiar con la enfermedad. El Colegio Americano de Reumatología recomienda el ejercicio, particularmente el ejercicio acuático, en sus lineamientos para tratar la OA de rodilla y de cadera.

De hecho, las investigaciones muestran que el ejercicio puede realmente afectar el curso de la OA. Tras revisar varios estudios de OA de rodilla se le halló asociado a una mayor cantidad de cartílago en la rodilla y menos defectos del cartílago. Otro estudio descubrió un incremento de actividad antiinflamatoria en la articulación de la rodilla en mujeres con OA de rodilla inmediatamente después de ejecutar ejercicios intensos de fortalecimiento de los muslos.

Por supuesto, deberá hablar con su médico antes de iniciar un programa de ejercicios. Así se le harán recomendaciones sobre qué es lo mejor para usted y le podrían diseñar un plan fácil de seguir. Debe tratar de hacer tres tipos de actividad física con regularidad:

Estiramiento

Los estiramientos lentos y suaves pueden ayudarle a prevenir la rigidez de las articulaciones y hacer que sea más fácil comenzar a moverse por la mañana.El yoga y el tai chi pueden ser útiles para los individuos con artritis. Este tipo de ejercicios puede mejorar la flexibilidad, aumentar la fuerza muscular y ayudarle a relajarse. Hable con su doctor antes de comenzar un programa de ejercicios.

Si usted no cree estar listo para una clase de estiramiento, como yoga o tai chi, su médico o fisioterapeuta puede enseñarle unos estiramientos suaves para hacer en casa.

Actividad aeróbica

Realizar actividades físicas de forma habitual es sumamente importante si se quiere tener éxito al controlar la OA. Hacer ejercicios proporciona muchos beneficios, como la disminución del dolor. Los ejercicios aeróbicos acuáticos, caminar y ejercicios en bicicleta estacionaria causan menos tensión sobre las articulaciones y son buenos para su condición física general.

Son importantes también los ejercicios que fortalecen los músculos que rodean las articulaciones afectadas. Pida que los integrantes de su equipo médico le ayuden a diseñar un programa que se adapte a sus necesidades específicas.

Ejercicios de fortalecimiento

Son importantes también los ejercicios que fortalecen y/o acrecientan la resistencia de los músculos que rodean las articulaciones afectadas. Cuando los múscilos que rodean una articulación se debilitan, la articulación pierde su capacidad de funcionar adecuadamente. Pida que los integrantes de su equipo médico le ayuden a diseñar un programa personalizado.

Ejercicios de flexibilidad y equilibrio

Para ayudar a prevenir caídas, trate de hacer ejercicios suaves de elasticidad o flexibilidad diariamente. Cuando realice ejercicios de fortalecimiento muscular, debe añadir algunos estiramientos; siempre estire los músculos cuando se encuentren calientes para minimizar lesiones. Finalmente, agregue ejercicios para mejorar el equilibrio, reduciendo así su riesgo a caídas. El tai chi o el yoga son buenas opciones, caminar hacia atrás o pararse en un pie sirven para practicar el equilibrio.

NUTRICIÓN Y CONTROL DE PESO

Mantenerse en su peso recomendado o perder peso si éste es excesivo trae muchos beneficios, tales como vivir una vida más larga y ayudar a prevenir la OA de las rodillas. Con ello disminuirá el dolor al reducir la tensión sobre las articulaciones que cargan con el peso (caderas, rodillas, espalda y pies). También le ayudará a verse y sentirse mejor.

La regla para adelgazar consiste en ingerir menos calorías y aumentar la actividad física. La investigación ha demostrado que por cada libra de más, se ejercen 4 libras adicionales de presión sobre su rodilla. Perder tan sólo unas cuantas libras, si tiene sobrepeso, puede tener un impacto positivo.

Tampoco hay una dieta para la OA, pero en general debe seguir una dieta balanceada, basada en alimentos de origen vegetal, como lo indica la FDA (Food and Drug Administration). Unos dos tercios de su alimentación debe consistir de frutas y verduras, además de cereales integrales y el resto incluir proteína magra.

Terapia física y ocupacional

Usted podría descubrir que la OA limita ciertas actividades, tales como caminar, bañarse, vestirse, subir escaleras y realizar quehaceres domésticos. Los terapeutas físicos y ocupacionales pueden ayudarle a mejorar su capacidad para realizar dichas actividades cotidianas al:

  • mejorar el rango del movimiento de las articulaciones, su resistencia y fuerza muscular;
  • proporcionar dispositivos de asistencia tales como bastones, muletas, caminadores, aparatos ortopédicos o plantillas para el calzado;
  • enseñarle cómo utilizar correctamente la terapia de calor y frío; y
  • enseñarle los principios del uso adecuado de las articulaciones y conservación de energía.

Entre los beneficios de la terapia física y ocupacional se incluyen: menos dolor, mayor facilidad al efectuar las actividades diarias y menos tensión sobre las articulaciones.

El tratamiento farmacológico lo podemos clasificar en dos grupos: • Fármacos modificadores de los síntomas: son fármacos que inciden en el tratamiento del dolor. A su vez, se dividen en fármacos de acción rápida y fármacos de acción lenta. En el primer grupo se incluyen el paracetamol, los AINE y los opioides, y en el segundo, los llamados SYSADOA (Symptomatic Slow Action Drugs for Osteoarthritis), que incluyen condroitín sulfato, sulfato de glucosamina, diacereína y ácido hialurónico. • Fármacos modificadores de la estructura: son fármacos dirigidos a preservar el cartílago y a frenar la evolución de la enfermedad, llamados DMOAD (Disease Modifying OsteoArthritis Drugs). Hay evidencias preclínicas y clínicas que incluyen en este grupo a: condroitín sulfato sulfato de glucosamina, ácido hialurónico (500-730 KDa) y diacereína

Fármacos de acción sintomática rápida

Paracetamol

El paracetamol es una opción más para el alivio sintomático del dolor artrósico. Cuando existe inflamación subcondral y/o sinovial, es preferible el tratamiento con AINE porque la actividad del paracetamol es analgésica y antitérmica (acción central), sin efecto antiinflamatorio ni antiagregante plaquetario. A pesar de que su nivel de evidencia en relación a la eficacia es inferior al de otros fármacos, su perfil de seguridad, superior al de los AINE, y su bajo coste le hacen presentarse como una de las primeras alternativas terapéuticas para el abordaje del dolor en el paciente artrósico. La farmacodinámica se caracteriza por una absorción gastrointestinal, vida media entre 2 y 5 horas, metabolización en hígado y eliminación renal. No obstante, no se trata de un fármaco inocuo. Así, debe prescribirse con precaución en pacientes con enfermedades hepáticas y muy especialmente en los pacientes enólicos. Por otro lado, y a pesar de no ser un hecho conocido, su utilización por encima de 3 g/día puede convertirlo en un fármaco gastrolesivo. Por tanto, debe administrarse con precaución en pacientes con antecedentes de úlcera gástrica, hemorragia digestiva alta o con intolerancia a los AINE. Por otro lado cabe destacar que paracetamol a dosis ≥ 3 g/día puede producir aumentos de la tensión arterial que repercuten finalmente en el sistema cardiovascular, de forma especial en los pacientes afectos de alguna forma de cardiopatía. Recientemente, se ha publicado que en pacientes artrósicos tratados con paracetamol a dosis superiores a 4 g/día aumentan los niveles de transaminasas hepáticas por encima de cifras normales y por ello contribuyen a la hepatotoxicidad. Por todo ello, paracetamol se considera una buena elección para el tratamiento del dolor leve-moderado en la artrosis, por su eficacia similar a las demás alternativas, buen perfil de seguridad a dosis establecidas y buena relación coste/efectividad. Analgésicos y AINE tópicos La mayoría de ensayos clínicos revisados demuestran que los AINE tópicos son más eficaces que placebo en la reducción del dolor y mejoran la funcionalidad de los pacientes con OA, sin presentar los efectos adversos observados en la administración por vía oral. Su elección vendrá en base a los antecedentes del paciente, posibilidad de comorbilidad gastroduodenal e individualización en base a la articulación a tratar (menor eficacia en zonas de mayor panículo adiposo). La Capsaicina como analgésico tópico puro está indicada en algunas localizaciones como la rodilla, sobre todo, y siguiendo la ACR, cuando los analgésicos sistémicos no son suficientes y la utilización de AINE orales está contraindicada o es mal aceptada por el paciente.

Opioides

Los analgésicos narcóticos de acción central son un grupo de fármacos usados para el tratamiento sintomático de pacientes afectos de OA con dolor moderado o intenso Deben recomendarse con precaución debido a sus múltiples efectos secundarios. Por su frecuencia de uso, podríamos destacar la combinación de codeína con paracetamol. En un estudio realizado en pacientes afectos de OA de cadera, la combinación de codeína más paracetamol proporcionaba más y mejor analgesia que paracetamol solo. En dicho estudio, destaca, sin embargo, que un tercio de los pacientes abandonaba el tratamiento debido a diversos efectos secundarios como náuseas, vómitos, estreñimiento y vértigo. El tramadol es un analgésico de acción central que constituye una alternativa eficaz en pacientes que no pueden ser tratados con AINE. Ha demostrado ser eficaz en el alivio del dolor de pacientes artrósicos que presentan dolor basal importante o brotes de dolor en los que los AINE se han mostrado ineficaces en el control de los síntoma. . La combinación tramadol/paracetamol a dosis fija de 37,5/325 mg es eficaz en el caso de dolor moderado, pudiendo ser utilizada en combinación con AINE, precisando en muchos casos una vigilancia especial ante la mayor probabilidad de aparición de secundarismos gastrointestinales. En los últimos años, se ha añadido el uso de fentanilo y buprenorfina transdérmicos al amplio espectro de fármacos para el tratamiento del dolor crónico en la OA. Ambos fármacos presentan un buen perfil de eficacia/seguridad siempre y cuando se realice una correcta prescripción de los mismos

ESTEROIDES INYECTABLES

Los esteroides más comúnmente empleados en el tratamiento de la OA son los corticosteroides. Están relacionados con la cortisona, una hormona natural del cuerpo. Pueden inyectarse en la articulación después de una aspiración articular con el fin de aliviar el dolor y la hinchazón que se asocian con la OA. Las inyecciones de corticosteroides en las mismas articulaciones se limitan generalmente a tres o menos por año, debido a que las inyecciones repetidas en articulaciones que llevan peso, tales como las caderas o rodillas, pueden resultar en daños al cartílago.

ANALGÉSICOS TÓPICOS

Los analgésicos tópicos y vienen en forma de cremas, geles, parches, ungüentos o aerosoles que se aplican sobre la piel que cubre una articulación dolorida. Contienen combinaciones de salicilatos, irritantes cutáneos y anestésicos locales para aliviar el dolor. Los salicilatos, tales como el metilsalicilato, funcionan mediante la estimulación del flujo sanguíneo. Los irritantes estimulan las terminaciones nerviosas de la piel para producir sensación de frío o calor, los cuales distraen la atención del dolor en sí. Las sustancias tópicas para aliviar el dolor que contienen capsaicina funcionan al reducir la cantidad de sustancia P, la cual envía señales de dolor al cerebro. No debe utilizar analgésicos tópicos con terapias de calor. Emplearlos al mismo tiempo puede causar quemaduras y daño grave.

Suplementos nutricionales

Algunos suplementos nutricionales, tales como la glucosamina y el sulfato de condroitina, se utilizan en el tratamiento de la osteoartritis. Ambas son sustancias naturales que se encuentran en el cartílago. Algunos investigadores creen que estas sustancias podrían ayudar a reparar y mantener el cartílago. Algunos estudios han demostrado que estos suplementos proporcionan el mismo alivio del dolor que los AINE en ciertos casos de dolor de OA; otros tienen resultados mixtos. Aunque en el país los suplementos no se reconocen como tratamiento, los doctores británicos los emplean como segunda opción en el tratamiento de la OA de rodilla. Informe a su doctor si esta tomando algún suplemento.

Terapia con ácido hialurónico

La terapia con ácido hialurónico consiste en inyectar la articulación de la rodilla con hialuronato, sustancia que se encuentra en forma natural en el líquido de las articulaciones y que ayuda a lubricar y amortiguar la misma. En las personas que sufren de OA de la rodilla, la inflamación hace que el hialuronano se desgaste. El hialuronano de sodio (Hyalgan, Supartz) y el hilán G-F 20 (Synvisc) son dos tipos de terapia con ácido hialurónico aprobados por la FDA para el tratamiento de la OA de la rodilla. Las inyecciones de hialuronano se aplican directamente en la articulación de la rodilla una vez por semana durante un período de tres a cinco semanas, según el producto que se utilice. Los efectos secundarios podrían incluir dolor en el lugar de la inyección. Dígale a su doctor si tiene alguna alergia a alimentos, colorantes, conservadores o animales antes de que le pongan la inyección. No hay evidencia convincente aún de si esta terapia cambia el curso natural de la OA o representa un beneficio en términos de dolor.

La mayoría de quienes tienen OA jamás necesitarán someterse a una operación. Sin embargo, la cirugía podría ser útil si existen grandes daños en las articulaciones, dolor persistente en las mismas y discapacidad debido a la limitación del movimiento articular.

La artroscopía permite examinar directamente el interior de la articulación para poder determinar hasta qué punto está dañado el cartílago. Además, la artroscopía puede utilizarse también para retirar piezas del cartílago dañado en las etapas tempranas de la artritis o para alisar la superficie del cartílago. Estos procedimientos pueden ayudar a disminuir el dolor y a mejorar las funciones de aquellos con OA de la rodilla.

Los transplantes de cartílago se han ejecutado en personas con defectos localizados en el cartílago, generalmente causados por una lesión. Estos no han sido aprobados para su uso en la OA, donde el desgaste y pérdida del cartílago es mucho más extensa.

La osteotomía corrige la deformidad de los huesos al cortar y volver a colocar el hueso en una mejor posición. La osteotomía de la tibia (espinilla) se efectúa con el fin de cambiar la posición de la pierna que carga más peso de manera que el peso recaiga sobre el cartílago sano y se reduzca el dolor de rodilla. Esta intervención se ha vuelto mucho menos común desde el surgimiento de la cirugía de reemplazo de articulaciones.

La artroplastia articular total consiste en revestir de nuevo la superficie de la articulación que haya sido destruida por la artritis. Los cirujanos pueden reemplazar o reparar las articulaciones dañadas con articulaciones artificiales de metal, plástico o cerámica.

El reemplazo total de articulaciones ha sido realizado ampliamente por muchos años, y los resultados son excelentes, especialmente en caderas y rodillas. Otras articulaciones, como hombros, codos y nudillos también se pueden reemplazar. Con nuevos materiales, mejores métodos quirúrgicos y una comprensión más amplia de la articulación de reemplazo, este tipo de operación ha hecho que muchas personas que estaban seriamente discapacitadas vuelvan a ser activas. Sin embargo, los implantes no duran para siempre. Hable con su médico sobre cuál es el mejor momento para considerar esta opción

Existen tres tipos de programas para ayudar a los pacientes a aprender acerca de la osteoartritis, la autoayuda y cómo tener una actitud saludable. Estos son:

  • Programas de educación al paciente
  • Programas de autoayuda para las personas con artritis
  • Grupos de apoyo para las personas con artritis.

Estos programas educan a las personas acerca de la osteoartritis y sus tratamientos. Además tienen beneficios evidentes y duraderos. Los participantes de estos programas aprenden a:

  • Hacer ejercicio y relajarse
  • Hablar con su médico u otros proveedores de servicios médicos
  • Resolver problemas.

Las personas con osteoartritis encuentran que los programas de autoayuda les permiten:

  • Entender la enfermedad
  • Reducir el dolor mientras se mantienen activos
  • Lidiar con el cuerpo, la mente y las emociones
  • Tener mayor control sobre la enfermedad
  • Llevar una vida activa e independiente.

Las personas que tienen una actitud saludable:

  • Se concentran en lo que pueden hacer en lugar de lo que no pueden hacer
  • Se concentran en sus fortalezas y no en sus debilidades
  • Dividen las actividades en tareas más pequeñas y fáciles de manejar
  • Incorporan el ejercicio y las comidas saludables a su rutina diaria
  • Desarrollan maneras de reducir y controlar el estrés
  • Mantienen un equilibrio entre el descanso y las actividades
  • Desarrollan un sistema de apoyo entre sus familiares, amigos y proveedores de cuidados de salud.

La osteoartritis no es simplemente una enfermedad de "deterioro" que afecta las articulaciones con la edad. Esta enfermedad va mucho más allá del simple envejecimiento. Los científicos están estudiando: ∙ Herramientas para detectar la osteoartritis más temprano

  • Los genes
  • La ingeniería de tejidos; es decir, una forma especial de cultivar cartílago para reemplazar el cartílago lesionado ∙ Una amplia variedad de estrategias de tratamientos
  • Medicamentos para prevenir, detener o revertir el daño en las articulaciones
  • Terapias complementarias y alternativas
  • Vitaminas y otros suplementos
  • Educación para ayudar a las personas a manejar mejor su osteoartritis
  • Ejercicio y pérdida de peso para mejorar la movilidad y reducir el dolor.